Llama la atención la cantidad de gente que acude a nuestra consulta en un momento de mucho estrés por las oposiciones. “No puedo más con las oposiciones”. “Estoy bloqueado y no puedo estudiar”. “Las oposiciones me dan ansiedad”. Son situaciones que pueden llegar a ser muy incapacitantes y angustiosas.
Pero incluso en los momento de mayor agobio o tensión, hay estrategias, ejercicios y rutinas que pueden ayudarte a aliviar estos síntomas de ansiedad y enfocar tu estudio de una manera más sana, eficiente y relajada.
En este artículo voy a explicarte cómo se origina este bloqueo mental por ansiedad en oposiciones y qué puedes hacer para reducir ese sobrepensamiento y preocupación que pueden convertirse en patológicos.
Principales causas de estrés y ansiedad en opositores
La presión por aprobar a toda costa
Uno de los factores más claros es convertir la oposición en una obligación y pensar que hay que conseguir la plaza «sí o sí». Esta exigencia aumenta la presión y puede terminar bloqueando al opositor. De hecho, muchas veces el opositor ya tiene un buen nivel y tiene el conocimiento asimilado, pero la presión por aprobar puede dificultar la recuperación de esta información y poder expresarla durante el examen.
Dedicar demasiadas horas al estudio sin suficiente descanso
Estudiar mañana y tarde durante largos periodos se asocia con el agotamiento físico y desgaste emocional. Como opositor puedes llegar a sentirte constantemente cansado, sin ganas de estudiar y con un bloqueo mental severo. Cuando esto sucede, aunque parezca obvio, el descanso es necesario para “limpiar la mente” y que el cerebro pueda rendir eficazmente.
El miedo a no saber lo suficiente
Una sensación frecuente es pensar que, pese a haber estudiado durante meses, no se sabe nada. Esta percepción puede aparecer especialmente cuando el opositor realiza simulacros o exámenes y no consigue desarrollar correctamente los temas.
Hay una diferencia importante entre conocer la materia y ser capaz de demostrarlo bajo presión. A menudo, los opositores pueden hablar sobre los temas pero experimentan problemas para poder desarrollarlos en un autoexamen.
Esta sensación no significa necesariamente que los conocimientos adquiridos se hayan perdido, sino que a veces puede se un síntoma de ansiedad y bloqueo mental por estrés.
La pérdida de motivación
Cuando el opositor empieza a pensar que no tiene posibilidades de conseguir la plaza, pueden aparecer estados de desmotivación, frustración y rechazo hacia el estudio. La motivación un elemento fundamental para mantener un esfuerzo tan prolongado, pero la manera en que se enfoca la preparación determina en gran medida la presencia de esta motivación.
La incertidumbre sobre el resultado
La imposibilidad de saber con seguridad si el esfuerzo realizado será suficiente puede generar mucha ansiedad. Este sentimiento es común incluso entre los estudiantes que llegan más preparados.
Y de hecho, a menudo los que más tiempo han dedicado y más autoexigencia tienen son también los que más ansiedad experimentan debido a las altas expectativas, el miedo al fracaso y la incertidumbre en torno a si bastará con la preparación realizada.
Una organización del estudio poco adaptada a la persona
No existe un único método de estudio válido. Utilizar durante mucho tiempo una misma estrategia que no se adapta a las necesidades del opositor puede contribuir a la frustración y al bloqueo. También hay que recalcar la importancia de crear una rutina propia y modificar el método cuando sea necesario porque no funciona o porque ya ha dado todo lo que tenía que dar.
La Ley de Yerkes-Dodson aplicada al estudio en oposiciones: ¿Qué es?
La Ley de Yerkes-Dodson es un modelo de psicología que explica la relación entre el nivel de activación o estrés y el rendimiento en una tarea. Aplicada a las oposiciones, ayuda a entender por qué tener algo de nervios puede ser útil, pero demasiada ansiedad puede perjudicar el estudio y el examen.
Se suele representar como una curva en forma de U invertida:
- Activación muy baja → rendimiento bajo: falta de energía, apatía, dificultad para concentrarse o poca motivación
- Activación moderada → rendimiento óptimo: existe suficiente tensión para mantenerse concentrado, motivado y alerta.
- Activación excesiva → rendimiento bajo: aparecen ansiedad, bloqueo, dificultades para concentrarse y problemas para recuperar información.
¿Cómo se aplica a un opositor?
Imagina tres situaciones:
- «Me da igual el examen». El nivel de activación es demasiado bajo. Puede costar empezar a estudiar, mantener la atención o cumplir la planificación.
- «Estoy nervioso, pero puedo estudiar y hacer simulacros». Existe cierto nivel de tensión, pero es manejable. Esa activación puede ayudar a mantener la concentración y tomarse en serio la preparación.
- «Tengo que aprobar como sea, no puedo fallar». La activación puede llegar a ser excesiva. El opositor puede estudiar muchas horas, pero sentirse bloqueado, tener problemas para recordar lo estudiado o quedarse en blanco durante un simulacro.
Esto encaja especialmente bien con el caso típico que comentaba anteriormente: el opositor u opositora que conoce los temas y es capaz de hablar sobre ellos, pero cuando realiza un autoexamen no consigue desarrollarlos. Para resolver esto es necesario reducir la presión y trabajar técnicas de relajación.
¿Qué enseñanza práctica aporta?
La idea no es intentar estudiar sin ningún tipo de estrés, sino mantener la activación en un nivel que permita rendir. Por eso, para un opositor con ansiedad puede ser más útil trabajar en:
Menos presión → mejor descanso → práctica de examen → técnicas de relajación → mayor sensación de control.
Eso sí, conviene hacer una precisión: la Ley de Yerkes-Dodson es un modelo general, no una regla que determine exactamente qué nivel de ansiedad necesita cada opositor ni una explicación única de los bloqueos durante un examen.
Si estás preparando un artículo sobre ansiedad en oposiciones, puede funcionar muy bien como apartado después de explicar las causas del estrés, porque permite introducir la idea de que más horas, más presión y más exigencia no siempre producen un mejor rendimiento.
¿Cómo quitar el bloqueo mental por ansiedad durante las oposiciones?
Recomendaciones útiles para opositores con ansiedad
Aprender a gestionar la ansiedad en lugar de intentar eliminarla por completo
Esta es una de las ideas más importantes a la hora de aliviar la ansiedad y el bloqueo durante el estudio de oposiciones. El estrés durante una oposición no va a desaparecer por completo, pero sí podemos aprender a controlarlo y manejarlo mediante herramientas adecuadas.
Introducir descansos reales en la planificación
Una de las recomendaciones clave es programar periodos de desconexión y reservar como mínimo un día de descanso semanal. También se aconseja que, cuando existe un agotamiento importante, el descanso vaya acompañado de actividades relajantes que ayuden a desconectar de verdad y te eviten pensar en cuestiones relacionadas con la oposición.
Reducir la presión de «aprobar sí o sí»
Aunque no sea fácil, cambiar la perspectiva puede generar una mayor tranquilidad: en lugar de considerar la plaza como una obligación cuyo resultado va a ser determinante para tu futuro, plantéate como objetivo de obtener el mejor resultado posible con la preparación realizada.
Incorporar ocio, deporte y actividades personales
Pasar meses obsesionado estudiando no beneficia al opositor. Para una preparación adecuada, es vital también reservar tiempo para uno mismo, practicar ejercicio, quedar con amigos y familiares y, si resulta apropiado para la persona, recurrir a la meditación. No pienses que esto es tiempo perdido: está demostrado que estas actividades favorecen el rendimiento posterior.
Practicar técnicas de relajación
Las técnicas de relajación, como la meditación, el mindfulness y otras herramientas, pueden ayudar a reducir el nivel de activación y mejorar la confianza en uno mismo ante el examen.
Entrenar específicamente la situación de examen
Cuando el problema aparece al intentar desarrollar un tema, no basta necesariamente con continuar acumulando horas de estudio. Hay que trabajar las habilidades necesarias para poder acceder a los conocimientos que tenemos y poder ponerlos en práctica. Para ello es muy útil realizar ejercicios de escritura y práctica específica.
Revisar y adaptar el método de estudio
Es recomendable analizar cómo se está estudiando, qué tiempo se tiene disponible y qué recursos se utilizan para determinar si es necesario cambiar de estrategia. En muchas oposiciones es preferible, por ejemplo, priorizar la comprensión del contenido y la capacidad de relacionar la información frente a la memorización, que en general es menos eficaz y genera mucha más incertidumbre por el miedo al olvido.
Trabajar la autoconfianza y la autoestima
Una estrategia que suele venir bien es preparar mentalmente el examen mediante herramientas relacionadas con la relajación, la confianza y la autoestima.
Acudir a un psicólogo cuando el bloqueo o la ansiedad son difíciles de gestionar.
En muchos casos, la solución al problema de la ansiedad durante la preparación de oposiciones requiere la ayuda de un profesional o terapeuta para aprender técnicas de relajación, trabajar el miedo al examen, gestionar prioridades, mejorar la organización y desarrollar recursos para afrontar la situación de evaluación.
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