“Mi pareja tiene ansiedad y se aleja de mi“. “Mi relación se está enfriando por la ansiedad de mi pareja“. Si te sientes identificado con estos problemas, no eres la única o el único al que le pasa. En nuestra consulta recibimos muchos pacientes que están pasando por una situación similar.
La forma de relacionarse puede cambiar como consecuencia del retraimiento o la dificultad para comunicarse de la persona que sufre la ansiedad.
A esto se une muchas veces un enfoque equivocado por parte de la pareja, que también puede tener sus propios problemas o traumas y, al verse incapaz de ayudar o acceder a las emociones del otro, puede o bien sufrir la frustración en silencio o bien mostrar actitudes que no beneficien a su pareja.
Es una situación complicada en la que a menudo no sirve ni intentar convertirse en el salvador ni tampoco ignorar el problema.
Es importante, antes de nada, que los motivos y situaciones que pueden derivar en esta incomunicación o distancia emocional son variados, y no podemos ni debemos interpretar todos los casos de igual forma. De lo contrario, corremos el riesgo de llegar a conclusiones precipitadas.
¿Qué hacer entonces ante una situación de este tipo? ¿Cómo lograr aproximarte y conectar de nuevo con tu pareja? ¿Cómo puedes gestionar tus propias emociones para no agravar su ansiedad ni la tuya?
Como especialista en terapia de pareja y trastornos de ansiedad, voy a explicarte algunas estrategias y consejos que puedes aplicar desde ya.
¿Qué hacer si mi pareja tiene ansiedad y se distancia de mí?
Si tu pareja ya se encuentra en terapia y está recibiendo tratamiento, lo más adecuado es respetar su proceso, tener paciencia y, poco a poco, buscar un acercamiento que le haga sentir seguro a la hora de abrirse y compartir contigo sus preocupaciones o sus avances.
Pero si todavía no está yendo a terapia y sientes que su ansiedad patológica sigue siendo un muro que os separa, entonces hay varias cosas que puedes intenta.
Lo primero, si no lo has hecho ya, anímale a ir al psicólogo. Lo ideal, aunque esto depende de su carácter y forma de pensar, es que se lo comentes como una sugerencia o posibilidad que podría ayudarle a gestionar y superar su problema.
Esto no siempre funciona, ya que por desgracia todavía hay muchas personas que se niegan, por tabú o por desconocimiento, a ser tratados por un especialista en salud mental.
En estos casos en los que tu pareja se cierra en banda y no está dispuesto a ir a terapia, lo importante es que tú sí te protejas. Y para ello, y aunque suene paradójico, probablemente será mejor que seas tú quien acuda a un terapeuta especializado en problemas de pareja.
Tener un espacio de apoyo en el que recibir orientación y aprender estrategias de gestión y comunicación útiles para tu día a día.
Dicho esto, voy a compartir contigo de manera más desarrollada y concreta algunos consejos útiles si tu pareja se ha distanciado de ti por culpa de su ansiedad.
Cuando tu pareja se aleja por ansiedad: consejos para afrontar la distancia emocional
Cuando una persona atraviesa un periodo de ansiedad, depresión o ataques de pánico, puede dejar de buscar a su pareja, responder con menos frecuencia, mostrarse más fría o incluso evitar los encuentros y las conversaciones.
Para quien está al otro lado, este comportamiento puede resultar especialmente doloroso: es fácil interpretar la distancia como una señal de desamor, rechazo o pérdida de interés.
El aislamiento y la dificultad para comunicarse pueden formar parte del malestar psicológico que está atravesando la persona, aunque no es posible saber con certeza qué significa el cambio de comportamiento sin hablar directamente con ella. Por eso, conviene aprender cómo puedes acompañar a tu pareja sin descuidar tus propias necesidades.
Entender que la distancia no tiene por qué significar falta de amor
Uno de los primeros pasos para gestionar esta situación es separar el comportamiento de la pareja de una interpretación automática sobre los sentimientos que tiene hacia nosotros.
Cuando existe depresión y ansiedad, pueden aparecer retraimiento, agotamiento emocional, dificultad para comunicarse y una menor capacidad para mantener relaciones sociales. Incluso responder a un mensaje o mantener una conversación puede convertirse en algo difícil cuando la persona se encuentra emocionalmente saturada.
Por eso, no deberías concluir que tu pareja ya no te quiere simplemente porque tarda en contestar a tus mensajes, se muestra escueto en sus respuestas o muestra una actitud fría. Puede existir una relación entre ese comportamiento y su estado psicológico, pero también pueden intervenir otros factores que solamente podrán conocerse hablando con él o ella.
Esta distinción es importante porque evita alimentar pensamientos como «ya no me quiere», «he hecho algo mal» o «me está abandonando», que pueden aumentar todavía más la angustia de quien intenta acompañar.
Dar espacio sin desaparecer
Una de las recomendaciones más prácticas en estos casos es respetar el espacio que necesita la persona sin que eso se convierta en en abandono.
Cuando alguien está atravesando un periodo de ansiedad o depresión, insistir continuamente para obtener respuestas puede hacer que la comunicación se perciba como una presión adicional, lo cual puede derivar en miedo a la ansiedad. En lugar de ello, puede resultar más útil hacerle ver que estás disponible si quiere hablar, pero sin exigir una respuesta inmediata.
Es mejor evitar preguntas incisivas que quizá la persona con ansiedad no sepa cómo responder, como por ejemplo: «¿Qué te pasa?», «¿Por qué no me contestas?» o «¿Ya no quieres estar conmigo?». En vez de esto, opta por una comunicación más sencilla y de baja exigencia: «Estoy aquí si necesitas hablar». «No tienes que contestarme ahora». «Solo quería que supieras que puedes contarme lo que quieras».
El objetivo no es ignorar lo que ocurre, sino reducir la presión y dejar una puerta abierta para que la persona pueda acercarse cuando tenga capacidad para hacerlo.
No convertir cada silencio en un conflicto
La incertidumbre puede resultar muy difícil de soportar. Cuando una persona deja de relacionarse o actuar como antes, es normal empezar a buscar explicaciones y comprobar constantemente el teléfono. El problema está en que esa preocupación termine transformándose en reproches, discusiones o una sucesión de mensajes en busca de una tranquilidad que difícilmente se consigue así.
Es preferible cuando esto sucede que se busque la serenidad y el análisis en frío de la situación, evitando interpretar la distancia como una falta de cariño o de amor.
Ojo, esto no significa que tengas que aceptar cualquier comportamiento o que te resignes a lidiar indefinidamente con la situación. Significa intentar diferenciar dos cuestiones: comprender que tu pareja está sufriendo y, al mismo tiempo, reconocer que su comportamiento también puede estar afectándote como pareja suya.
Hablar cuando sea posible y buscar un mínimo de comunicación
Dar espacio a tu pareja no significa renunciar completamente a la comunicación. Si la situación se mantiene, intenta hablar con la pareja en un momento en el que ambos estéis tranquilos.
La conversación debería centrarse más en comprender juntos qué está ocurriendo que en exigir explicaciones a la otra parte. Por ejemplo, se puede expresar preocupación por su estado y explicar cómo está afectando la distancia a la relación, pero evitando las acusaciones.
Incluso se puede intentar establecer un acuerdo de comunicación mínima, especialmente cuando el silencio genera una gran incertidumbre, y plantear la posibilidad de recurrir a terapia de pareja si ambos consideráis que puede ayudaros.
Esto permite encontrar un punto intermedio: la persona que atraviesa ansiedad conserva el espacio que necesita, mientras que la otra no queda completamente sumida en la incertidumbre.
Respetar su tratamiento y no intentar convertirse en su terapeuta
Si la pareja ya está realizando terapia y siguiendo un tratamiento, es algo muy positivo. Pero estos procesos requieren tiempo y la evolución no necesariamente es inmediata ni lineal. Puede haber momentos de mayor apertura y otros de mayor aislamiento.
Puedes ofrecerle apoyo a tu pareja, pero no deberías asumir la responsabilidad de solucionar el problema psicológico. Para eso están los profesionales.
Intentar encontrar constantemente la explicación, controlar el tratamiento, presionar para que mejore o pensar que el amor será suficiente para resolver la situación puede terminar generando frustración en ambas partes.
El tratamiento corresponde a los terapeutas con experiencia que saben identificar de dónde viene la ansiedad y ponerle remedio. Mientras que la pareja puede desempeñar un papel de apoyo emocional dentro de los límites que ambos acuerden.
Preguntarse también qué necesitas tú
Una de las ideas más importantes que debes asimilar es que, como persona que acompaña a alguien con ansiedad, también necesitas cuidarte.
Es comprensible que la preocupación por tu pareja haga que todas las atenciones se concentren en ella. Pero vivir mucho tiempo con esta inquietud y malestar mientras sigues recibiendo respuestas frías o te sientes excluido de la vida de la persona, puede provocarte ansiedad, frustración, tristeza o sensación de abandono.
Conviene entonces preguntarse qué está generando realmente el malestar: ¿La falta de comunicación? ¿No saber qué quiere la otra persona? ¿El miedo a perder la relación? ¿Sentirse excluido? ¿La ausencia de muestras de afecto?
Identificar esas emociones permite tomar decisiones con mayor claridad, en lugar de actuar únicamente desde el miedo, la ira o el reproche. Es importante, por tanto, que mires hacia tus propias necesidades y comprendas qué emociones está despertando esta situación.
Establecer límites también es una forma de cuidar la relación
Como decía anteriormente, comprender la ansiedad de la pareja no implica tener que soportar cualquier situación sin límites. El acompañamiento saludable requiere que las necesidades de ambas personas sean antendidas.
Puede ser necesario expresar que se respeta el momento que está atravesando, pero que también se necesita cierto nivel de comunicación o claridad para poder continuar dentro de la relación. Esto no tiene por qué plantearse como una amenaza o un ultimátum, sino como una explicación honesta de las propias necesidades.
Acompañar no significa dejar de lado la propia vida, renunciar a las relaciones sociales o permanecer permanentemente pendiente del teléfono. Enfocarlo de esta manera solo conseguirá desgastarte emocionalmente, por lo que buscar apoyo psicológico propio es la mejor opción adecuada cuando la situación desborda.
Tener paciencia, pero sin quedarse atrapado en la espera
Otra cuestión importante es aceptar que la recuperación puede llevar tiempo. La mejoría no siempre aparece de forma inmediata y puede haber avances y retrocesos durante el proceso.
Que la persona esté recibiendo ayuda profesional es una buena señal, pero no permite predecir exactamente cuándo recuperará su forma habitual de relacionarse. Tampoco es posible asegurar que cualquier cambio en la relación se deba exclusivamente a la ansiedad o a la depresión.
Tener paciencia es algo fundamental, pero tampoco es viable permanecer indefinidamente en una situación que provoca sufrimiento sin poder expresar las propias necesidades, por lo que a lo largo del progreso de tu pareja, tú también debes ir recuperando la normalidad y buscando momentos para comunicaros de manera sana.
Buscar ayuda si la situación empieza a superar tus recursos
Cuando la preocupación, la incertidumbre o el miedo a perder a la pareja comienzan a afectar significativamente tu propio bienestar, puede ser muy útil y terapéutico acudir tú al psicólogo aunque quien tenga el problema de base sea tu pareja.
No es buena idea que intentes «arreglar» a la otra persona, sino disponer de un espacio para comprender las propias emociones, establecer límites, manejar la incertidumbre y decidir cómo puedes mostrar tu apoyo de una manera saludable.
La distancia emocional puede estar relacionada con el momento psicológico que atraviesa una persona, pero tampoco conviene asumir que siempre es así. Comprender ayuda; hablar también. Y cuidar de uno mismo no significa querer menos a la pareja, sino que es la estrategia idónea para evitar que el proceso de acompañamiento termine perjudicando a cualquiera de los dos.
En nuestra clínica disponemos de varios enfoques y tratamientos en función de cuál sea tu situación y las dificultades que te esté ocasionando. Además, somos especialistas en terapia de pareja y terapia especializada para la ansiedad. Nuestra experiencia con diferentes pacientes y casuísticas nos permite ofrecer una terapia que se adapta a cada caso sin renunciar a los procesos y estrategias que sabemos que son efectivas.
