Las prioridades en la vida

El control y el autoconocimiento

Una característica personal que nos ayuda a sufrir menos en la vida es el control, es decir, saber administrar el tiempo, conocer las limitaciones personales y saber decir que no de forma asertiva, otro elemento de la personalidad resistente al sufrimiento es que nuestra actividad tenga sentido en la vida, siendo conscientes de qué hacemos y por qué lo hacemos.

Una metáfora para entender las prioridades en la vida es la relación de ángulos de un triángulo, donde cada uno de los ángulos representa una de las tres principales áreas de actividad:

  • El desarrollo personal
  • El desarrollo profesional
  • Y las relaciones afectivas. Si estas áreas están en equilibrio, tendremos un triángulo equilátero y podremos decir que existe un cierto equilibrio en la persona.

Si una de esta áreas aumenta, siempre será a costa de alguna de las otras, ya que la suma de los ángulos de un triángulo es siempre de 180º, igual que los días sólo tienen 24 horas y cualquier aumento de la actividad en un sentido se hace a costa de algo.

Esta idea de reparto de actividades no debe tomarse de forma estricta; es una referencia para reflexionar sobre cómo reparte uno su tiempo y cómo le gustaría hacerlo: es una idea para aplicarla a largo plazo. Ello no impide que haya momentos de la vida con desequilibrio, como cuando uno empieza un trabajo nuevo y tiene que dedicarle mucho tiempo, o cuando los hijos son pequeños y consumen todo el tiempo del área personal. No obstante, estas situaciones no son permanentes, o no deberían serlo, y, cuando pasan, la persona debe buscar de nuevo el equilibrio entre las actividades.

Una vida dedicada sólo al trabajo puede ser muy satisfactoria, pero debe ser el resultado de una decisión consciente, no una reacción inconsciente a las circunstancias. Sobre todo, recuerda que debes cuidar tus relaciones personales y tu salud si quieres evitar el sufrimiento. Por tanto, una vida donde las necesidades laborales y las necesidades de la familia consuman todo el tiempo puede ser razonable cuando los niños son pequeños, pero si esta situación se mantiene, a la larga,  puede llegar al agotamiento por no atender las propias necesidades, o puede que surja una crisis de autoestima, ya que nunca existe un espacio temporal para uno mismo.

En ocasiones nos encontramos con que una de estas actividades nos reporta más satisfacciones que las otras y nos centramos en ella buscando la felicidad. Es una reacción natural, pero, a largo plazo acaso no sea la más adecuada. Postergar las ilusiones, el descanso o los propios intereses demasiados años, puede tener consecuencias negativas irreversibles en la salud física o mental. Centrarse en el trabajo puede ser una fuente de éxito, pero la vida puede ser algo más que trabajar. No es adecuado “poner todos los huevos en la misma cesta” sino que es mucho más conveniente diversificar los riesgos, explorar todas las posibilidades de las cuestiones que verdaderamente son más interesantes y desarrollar todo el potencial humano que podamos tener.

La vida es una oportunidad preciosa que muchas veces sólo se valora en su justa medida cuando se está cerca de la muerte. Piensa a qué dedicarías tu tiempo y  tu energía si la muerte estuviera cercana. Imagínate que, cuando llegue la hora, puedes mirar hacia atrás: de qué cosas te sentirás más orgulloso y cuáles no querrías haber dejado pasar en la vida sin haberlas intentado. Si crees que hay algunas cosas que deberías cambiar en tu vida, considéralo, no te precipites, pero déjate guiar por tu corazón.

Ésta es la decimoquinta entrega, con este número redondo me despido por unos días, me voy de vacaciones y comenzaré con nuevas entradas en septiembre, os deseo un agradable periodo vacacional.

Gracias por vuestra atención. Espero poder ayudaros con estos escritos a vivir con más dignidad y paz.