Fundamentos de la práctica del Mindfulness

En la anterior entrega indiqué que la próxima versaría sobre los pensamientos, pero como esta será la última entrega hasta después de las vacaciones, he reconsiderado esa opción y os hablaré sobre los fundamentos de la práctica del Mindfulness. Fundamentos que, posiblemente os puedan ayudar más adecuadamente en vuestro tiempo de vacaciones.

La práctica del Mindfulness requiere mucho más que seguir de forma mecánica una receta o un manual de instrucciones. Sólo cuando la mente se encuentra abierta y receptiva pueden producirse el aprendizaje, la visión y el cambio.

Cultivar el Mindfulness requiere una forma completamente nueva de contemplar el proceso de aprendizaje y  también que prestemos atención a las cosas, que las veamos tal como son, por lo tanto, no es necesario que, a priori, cambiemos nada.

Existen siete factores relacionados con la actitud que constituyen los principales soportes de la práctica del Mindfulness:

No juzgar

El Mindfulness se cultiva asumiendo la postura de testigos imparciales. La mente categoriza y etiqueta casi todo lo que sentimos. Reaccionamos a todo lo que experimentamos en términos del valor que creemos que tiene para nosotros.

Durante la práctica del Mindfulness, es importante  reconocer e identificar esta capacidad enjuiciadora en cuanto aparezca en nuestra mente, así como asumir intencionadamente la postura de testigo imparcial recordándonos a nosotros mismos que lo único que tenemos que hacer es observar. Debemos percibir qué sucede y lo dejamos estar.

Paciencia

La paciencia es una forma de sabiduría. Demuestra que comprendemos y aceptamos el hecho de que, a veces, las cosas sucedan cuando les toca. La paciencia puede ser útil para invocarla cuando la mente está agitada y puede ayudarnos a aceptar su parte más errática, recordándonos que no tenemos por qué ser arrastrados a sus viajes. Tener paciencia consiste sencillamente en estar totalmente abierto a cada momento, aceptándolo en su plenitud, sabiendo que todo sucede cuando debe suceder.

Mente de principiante

La riqueza de la experiencia del momento presente no es sino la riqueza de la propia vida. Con demasiada frecuencia permitimos  que nuestros pensamientos y creencias sobre lo que sabemos nos impidan ver las cosas como son. Para ver la riqueza del momento presente, necesitamos cultivar la que se denomina “mente de principiante” o mente dispuesta a verlo todo como si fuese la primera vez.

Confianza

El desarrollo de una confianza básica en uno mismo y en sus sentimientos constituye parte integrante del entrenamiento en la meditación. Es mucho mejor confiar en nuestra intuición y en nuestra propia autoridad, aunque cometamos algunos errores en el camino, que buscar siempre guía fuera de nosotros mismos.

No esforzarse

Casi todo lo que hacemos lo hacemos con una finalidad: conseguir algo o llegar a algún sitio. Sin embargo, en meditación, esta actitud debemos ejercerla de forma distinta a como la llevaríamos a cabo en cualquier otra actividad humana.

Aunque requiere mucho trabajo y usar cierto tipo de energía, la verdad es que la meditación consiste en no hacer.

La mejor manera de alcanzar nuestros objetivos en el campo de la meditación es la de huir de esforzarnos en lograr resultados. Por el contrario, hay que comenzar a concentrarnos cuidadosamente en ver y aceptar las cosas como son, en cada momento.

Aceptación

La aceptación significa ver las cosas como son en el presente.

En la práctica de la meditación, entrenamos la aceptación tomando cada momento como nos llega y viviendo de lleno en él tal y como es. Intentamos no imponer nuestras ideas sobre lo que deberíamos sentir o pensar o ver en nuestra experiencia. Lo único que debemos recordar es mostrarnos receptivos y abiertos a lo que sintamos, pensemos o veamos y de aceptarlo porque está aquí y ahora.

Ceder

En la práctica de la meditación, nosotros, de forma deliberada, dejamos de lado la tendencia a elevar determinados aspectos de nuestra experiencia y a rechazar otros.

En lugar de eso, lo único que tenemos que hacer es dejar que nuestra experiencia sea la que es y practicar observándola en cada momento.

Ceder es una forma de dejar que las cosas sean como son y de aceptarlas así. El ceder no constituye ninguna experiencia poco común en sí misma, por ejemplo, es lo que hacemos todas las noches al irnos a dormir ya que si no lo hacemos no podemos dormir, por ello, es necesario que practiquemos esa habilidad basada en el ceder también cuando estamos despiertos.

Cultivar de forma constante estas siete actitudes hará más profunda nuestra práctica de las técnicas de la meditación.

Volveré a escribir en septiembre, ahora es momento de estar con la familia plenamente y de dedicar más  tiempo del habitual a observar la vida.

Gracias por vuestra atención. Espero poder ayudaros con estos escritos a vivir con más dignidad y paz. También podéis encontrarnos en Jaén, nuestro equipo de Psicólogos en Jaén y yo, estaremos encantados de atenderle.