Alimentación Consciente

Alimentación Consciente.

Hoy escribiré sobre la alimentación y la conciencia plena y me gustaría comenzar con una poesía de Thich Nhat Hanh:

Comer con conciencia plena es muy agradable.

Nos sentamos elegantemente.

Somos conscientes de las personas que se sientan a nuestro alrededor.

Somos conscientes de la comida en el plato.

Es una práctica profunda.

Cada bocado se convierte en un embajador del cosmos.

Una de las primeras manifestaciones del estrés en el mundo actual se produce en los hábitos alimentarios. Cuando aumenta la tensión emocional, solemos alterar el patrón de la alimentación, y algunas personas comen más de la cuenta y otras, menos. Como consecuencia de ello, engordamos o adelgazamos por estrés, siendo más frecuente en nuestra sociedad ganar peso.

Cuando sufrimos estrés, la sangre se desvía del aparato digestivo. Por ello, sentimos una especie de nudo en el estómago que inicialmente quita el hambre, para después surgir un apetito mayor. El resultado es que con estrés comemos a deshoras, más cantidad y más rápido que de costumbre, por lo que es muy importante, si tenemos estrés, cuidar la alimentación con esmero y ser conscientes de qué alimentos tomamos, cómo los tomamos y cómo nos sentimos después de haberlos tomado.

Aquí encontraremos un campo fértil donde aplicar la conciencia plena, donde escuchar las señales que transmite el cuerpo, para decidir mejor qué alimentos tomar y cuáles limitar. Podemos formular el siguiente esquema de cuatro pasos:

  1. Cultivamos la conciencia plena, caemos en la cuenta de que algunos hábitos de consumo son reactivos y no adaptativos. Por ello, su efecto no resulta satisfactorio a la larga.
  2. Una vez identificado el problema, hay que crear una pausa ante la aparición del deseo, cuando se notan las primeras sensaciones. Recuerda que los deseos y las sensaciones son transitorios y no es obligatorio seguirlos. Acepta el deseo pero considera otras opciones.
  3. Llevando la atención a las sensaciones físicas o a la respiración puedes ganar tiempo, crear una pausa. Evita que la mente entre en el torrente de argumentos justificativos del deseo, fruto del hábito más que de la necesidad. Intenta buscar estrategias alternativas, innovadoras, pero no te castigues ni te enfades contigo mismo, pues eso no te ayuda. Es una carrera de fondo, lleva tiempo cambiar de hábitos.
  4. Si no lo consigues, más tarde, en momentos de ecuanimidad (como después de meditar) reflexiona sobre qué opciones alternativas puedes preparar para afrontar estas situaciones. Intenta hacer algo distinto, busca estrategias adaptativas encaminadas a mejorar la situación a largo plazo y aplícalas con paciencia y disciplina.

En el siguiente escrito trataremos cómo gestionar más adecuadamente el tiempo mediante la práctica de Mindfulness

Gracias por vuestra atención. Espero poder ayudaros con estos escritos a vivir con más dignidad y paz.